Este lugar es uno de esos obligados si te gusta la buena atención, tomar buenas bebidas y comer rico. No hay que ser Carl Sagan para entender que lo que pisa fuerte en este lugar es el Vermú´, como mencioné antes no podríamos ser muy específicos con el tema de los aromas y sabores de los mismos ya que somos bastante vírgenes en este aspecto. Sin embargo podemos decir que estaba TREMENDO, queremos volver a ir!
Cada vez que te pedís un trago viene con un tapeo para amortiguar, que viene genial porque es esa hora de la tarde que empezás a tener hambre pero no da como para cenar, esto obviamente nos llego a nuestro corazón como le pasaría con todo chanche que se precie de serlo.
Para tomar nos pedimos un americano, un vermut de la casa, y una sidra de peras artesanal.
El detalle de las tostadas con jamón natural y pesto, mas la tortilla con un poco de alioli es un lujo. También nos pedimos unas papas bravas que de paso les aclaramos que no es salsa de tomate picante, o una salsa picante sino que viene una salsa alioli riquísima, super sabroso.
Por ultimo y no menor es la ambientación que te recuerda a ese "almacén de barrio" o "antiguo almacén" amable y cálido, con mesas en la vereda, es un lugar poco transitado, alejado del ruido fuerte de los autos de la avenida (al menos este día que fuimos) mas todo lo que les contamos creo que este lugar merece una segunda visita de una.
