Antes que nada, paso a contarles sobre el lugar en cuestión, se trata de un patrimonio de la UNESCO, por lo que se puede ingresar pagando una entrada general de $150 y es opcional comer en el lugar. Las visitas guiadas con gratuitas y abren de jueves a domingos. Se realizan otros eventos culturales cumpliendo con el deseo de su dueña que lo donó para estos propósitos. Por ende, Villa Ocampo no se trata de un lugar más en San Isidro, sino que combina varias excusas para pasar por acá.
La Sra. Ocampo provenía de una largo linaje de familias patricias argentinas, incluso de fundadores, no quiero hacer esto muy largo, pero uno entiende el por qué de su carácter si observa un poco su árbol genealógico. Estudió en Francia y luego completó su formación con institutrices inglesas en su casa, al a edad de 6 años podía recitar La Divina Comedia de Dante de memoria en varios idiomas, aunque su fuerte siempre fue el francés. Fue la primer mujer en obtener licencia de conducir, se atrevió a fumar en público (prohibido para mujeres), usar camisa con mangas cortas (ídem), hacer pública la separación de su marido, así como también la decisión de no tener hijos. También es una de las pocas que tradujo libros al español, pero usando un seudónimo y obviamente por lo que es más conocida, fundar la revista literaria Sur. Seguro me faltan datos de su obra, pero creo que queda claro de quien hablamos.
Al igual que María Victoria Ocampo, a quien por lo antedicho se la considera vanguardista, la cocina de la Villa mezcla lo tradicional con lo local. Por ejemplo, comida francesa pero con un toque argentino, una amplia variedad de bebidas importadas y nacionales, y también un menú vegetariano que no está especificado por lo que seguramente varíe según el día. La cocina sirve el almuerzo hasta las 15:30 hs, desde ese horario hasta el cierre de la estancia que es a las 19 hs se sirve la merienda. Se puede cenar pero siempre con reserva previa, pero abre dos sábados por mes para este propósito. La comida es de calidad, no es del todo cara ni barata, la sensación es que uno paga por lo que consume, lo que gasté es alrededor de $1000.
En las fotos se puede observar la entrada que es una burrata gigante con tomates confitados y oliva, de primer plato un croque madame (tostada rellena de jamón y salsa blanca, por encima queso gratinado, y aún por encima huevo frito) acompañado de ensalada. De bebida pedí una copa de Alamos Malbec Reserva y limonada de lima, limón y jengibre. Todo impecabilísimo y riquísimo.
Se puede recorrer la casa y los parques. Aunque no quieran ir a comer les recomiendo el paseo, yo no tengo auto, y sin embargo con el tren que pasa a masomenos 7 cuadras uno puede llegar lo más bien (estación Béccar).
Y no piensen mal, ven que no solo vamos a cervecerías y bares, sino a veces a lugares muy fifí, mi filosofía es que si el precio que estoy pagando es acorde a lo que vine a degustar está perfecto. En el Instagram pueden ver más fotos de tan bello lugar, se los recomiendo!